Le gritaba a quien quisiera escucharla que le debían un final feliz. Cada mañana impar o los festivos en negro, lo susurraba o lo tarareaba, en mitad de un brindis o cada cierto tiempo, pero siempre, si le prestabas la suficiente atención, ella acababa confesándolo, "me deben un final feliz".
No se lo quise decir porque probablemente no me habría escuchado, no solía, y si lo hacía era sólo para aquello que no le afectaba. Por eso no dije nada cuando me repitió, esta vez junto a mi oído, después de haberme rozado la mano de un modo que no sabía que existía antes hasta ese momento, la misma frase "me deben un final feliz".
Sólo me fui, caminando tranquilamente y con la seriedad precisa que amarga un poco el sabor de la boca, pensando..."no pidas lo que no eres capaz de aceptar".
Resonando: 124_Los Planetas (si, de nuevo).
No se lo quise decir porque probablemente no me habría escuchado, no solía, y si lo hacía era sólo para aquello que no le afectaba. Por eso no dije nada cuando me repitió, esta vez junto a mi oído, después de haberme rozado la mano de un modo que no sabía que existía antes hasta ese momento, la misma frase "me deben un final feliz".
Sólo me fui, caminando tranquilamente y con la seriedad precisa que amarga un poco el sabor de la boca, pensando..."no pidas lo que no eres capaz de aceptar".
Resonando: 124_Los Planetas (si, de nuevo).