A veces me parece tan evidente que me da la sensación de haber sido un grandísimo torpe durante demasiado tiempo. Si, a lo mejor no resulta tan obvio al mirarlo parcialmente, pero es así, como eso que no se puede negar, como eso que sueltas a las tantas de la noche en el oído amable de una amiga y te niega que sea cierto aunque a ti te resulte casi matemático.
Solía ser un tópico manoseado desde hace muchos años, en charlas convencionales, hipócritas, oscuras, pero las cosas cambian y también las etiquetas, los modos, las maneras, las formas. Y a pesar d etodo nos negamos a ver lo que ya está ahí desde el primer día, lo que de una manera translúcida llega en el primer minuto del viaje casi, aunque de esa forma de verlo ya he hablado en otra ocasión, así que no insistiré por esa senda.
Por eso fue como un chispazo repentino, como un vendaval rápido y aséptico, preciso, una llamarada evidente y diligente en medio de otra noche perdida en las ganas de no volver a casa de un buen amigo. Lo vi claro mientras los cubitos de hielo marcaban las tantas en aquel vaso.
Él agachaba la cabeza mientras me decía que no quería volver aún porque así retrasaba lo que sabía que se encontraría, así podía fingir un rato más que su novia lo seguía siendo, así no tendría que enfrentarse todavía a que ella le dejase. Lo repitió muchas veces, quizá tantas como el número de pasos trastabillados que le conté mientras le acompañaba hasta su casa.
Quizá no me pedía una respuesta como esa cuando se detuvo en la puerta y me preguntó de manera deslavazada si yo creía que todo iba a salir bien. Quizá esperaba algún tipo de frase típica que te alivia un estricto segundo inmediato y luego puedes tirarla por el desagüe, quizá esperaba que le diese algún consejo de esos que proporcionan los que saben hacer las cosas bien, pero no le dije nada de eso.
Sólo me detuve y le respondí con algo que había entendido unas horas antes sobre mí mismo, de repente, como si no fuese evidente.
"Sube y termínalo, no le des más vueltas. Sabes, es siempre mejor hacer las cosas desde el lugar preciso, desde la primera fila, aunque duela o sea complicado, porque no hay nada más contaminante y venenoso, incluso a largo plazo, que darte cuenta de repente de que has sido el otro para las últimas tres mujeres que te han importado. Y tres mujeres son mucho tiempo".
Resonando: Creep_Radiohead
Solía ser un tópico manoseado desde hace muchos años, en charlas convencionales, hipócritas, oscuras, pero las cosas cambian y también las etiquetas, los modos, las maneras, las formas. Y a pesar d etodo nos negamos a ver lo que ya está ahí desde el primer día, lo que de una manera translúcida llega en el primer minuto del viaje casi, aunque de esa forma de verlo ya he hablado en otra ocasión, así que no insistiré por esa senda.
Por eso fue como un chispazo repentino, como un vendaval rápido y aséptico, preciso, una llamarada evidente y diligente en medio de otra noche perdida en las ganas de no volver a casa de un buen amigo. Lo vi claro mientras los cubitos de hielo marcaban las tantas en aquel vaso.
Él agachaba la cabeza mientras me decía que no quería volver aún porque así retrasaba lo que sabía que se encontraría, así podía fingir un rato más que su novia lo seguía siendo, así no tendría que enfrentarse todavía a que ella le dejase. Lo repitió muchas veces, quizá tantas como el número de pasos trastabillados que le conté mientras le acompañaba hasta su casa.
Quizá no me pedía una respuesta como esa cuando se detuvo en la puerta y me preguntó de manera deslavazada si yo creía que todo iba a salir bien. Quizá esperaba algún tipo de frase típica que te alivia un estricto segundo inmediato y luego puedes tirarla por el desagüe, quizá esperaba que le diese algún consejo de esos que proporcionan los que saben hacer las cosas bien, pero no le dije nada de eso.
Sólo me detuve y le respondí con algo que había entendido unas horas antes sobre mí mismo, de repente, como si no fuese evidente.
"Sube y termínalo, no le des más vueltas. Sabes, es siempre mejor hacer las cosas desde el lugar preciso, desde la primera fila, aunque duela o sea complicado, porque no hay nada más contaminante y venenoso, incluso a largo plazo, que darte cuenta de repente de que has sido el otro para las últimas tres mujeres que te han importado. Y tres mujeres son mucho tiempo".
Resonando: Creep_Radiohead