
No sé si será mucho o poco, si mañana me acordaré o tardaré demasiado en volver a pensar en ello, tanto, que vaya caminando por otro círculo, pero sí sé que tengo que cambiarle la cara al día a día.
En más de una noche de esas en que los labios se entretienen en la orilla de un vaso y las conversaciones tienen la misma solidez que la arena, he contestado del mismo modo a preguntas muy parecidas. Es altamente probable que sin saberlo a ciencia cierta, me haya ahorrado una pasta en profesionales al auto diagnosticarme y automedicarme a través de un folio, un bolígrafo, un teclado o un cuaderno.
Y supongo que del mismo modo que uno no puede pasarse la vida entera de consulta en consulta, si no pone de su parte y tira adelante, yo tampoco tengo intención de perpetuar ciertas rutinas, que sin saber del todo porqué, han perdido un poco su objetivo, o al menos, su esencia.
No dejaré de escribir, no he podido dejarlo, ni lo he pretendido, años atrás, pero quiero volver a rodearlo de esa intimidad que tenía antes, de esa naturalidad despojada de absolutamente todo, de ninguna lógica y de tantos posos personales, o de ninguno.
Como en muchas otras cosas que importan, pretendo seguir haciéndole caso a lo que me diga, susurre, grite o recite el estómago, porque ya ha demostrado sobradamente su capacidad para elegir bien, por lo que no puedo, ni pretendo, cerrar el billete de vuelta.
Mientras tanto, ya sabéis que el que quiera me encontrará cerca, tan cerca como quiera, y entre tanto transitaré en esa senda agradable y hedónicamente coherente que no tiene planes concretos, pero casi todos los que surgen saben bien.
Y como siempre, masticaré esas estrofas que me canto por dentro cuando me siento bien..."(...) yo soy un elemento complicado, que pinta una viñeta en las paredes en sombra con orden de desahucio (...)".
Seguro que nos volveremos a ver.
En más de una noche de esas en que los labios se entretienen en la orilla de un vaso y las conversaciones tienen la misma solidez que la arena, he contestado del mismo modo a preguntas muy parecidas. Es altamente probable que sin saberlo a ciencia cierta, me haya ahorrado una pasta en profesionales al auto diagnosticarme y automedicarme a través de un folio, un bolígrafo, un teclado o un cuaderno.
Y supongo que del mismo modo que uno no puede pasarse la vida entera de consulta en consulta, si no pone de su parte y tira adelante, yo tampoco tengo intención de perpetuar ciertas rutinas, que sin saber del todo porqué, han perdido un poco su objetivo, o al menos, su esencia.
No dejaré de escribir, no he podido dejarlo, ni lo he pretendido, años atrás, pero quiero volver a rodearlo de esa intimidad que tenía antes, de esa naturalidad despojada de absolutamente todo, de ninguna lógica y de tantos posos personales, o de ninguno.
Como en muchas otras cosas que importan, pretendo seguir haciéndole caso a lo que me diga, susurre, grite o recite el estómago, porque ya ha demostrado sobradamente su capacidad para elegir bien, por lo que no puedo, ni pretendo, cerrar el billete de vuelta.
Mientras tanto, ya sabéis que el que quiera me encontrará cerca, tan cerca como quiera, y entre tanto transitaré en esa senda agradable y hedónicamente coherente que no tiene planes concretos, pero casi todos los que surgen saben bien.
Y como siempre, masticaré esas estrofas que me canto por dentro cuando me siento bien..."(...) yo soy un elemento complicado, que pinta una viñeta en las paredes en sombra con orden de desahucio (...)".
Seguro que nos volveremos a ver.
Resonando: Deportado_Quique González